jueves, 6 de marzo de 2014

During Mobile World Congress (MWC) in Barcelona …

During Mobile World Congress (MWC) in Barcelona …

Este ha sido mi tercer MWC, el segundo en la nueva Fira… Por suerte, pude asistir también al último celebrado en Montjuit, que para mi gusto supone un marco incomparable para cualquier evento.

La experiencia, como todos los años, merece la pena y a la vez resulta agotadora… Con respecto a lo segundo, normalmente debido al “trabajo” que se lleva a cabo en el entorno del stand, los pabellones, los visitantes y las reuniones … Y lo que más suele merecer la pena, aparte de alguna novedad tecnológica, es la oportunidad de compartir momentos con los compañeros en alguno de los numerosos entornos mágicos disponibles en Barcelona, así como las diversas experiencias que se producen durante la estancia.

Uno de los inconvenientes de la nueva Fira, aparte de ser uno más, aunque amplio y moderno, de los recintos feriales a nivel profesional, es lo mal comunicado que está en cuanto a transporte público. De ahí que haya que recurrir a los taxis para ir y para volver, con las consiguientes colas, atascos, bullicio, pérdida de tiempo, cansancio … Efecto “feria” al cuadrado.

La parte buena, es que la conversación con los taxistas suele ser interesante, aleccionadora, entretenida, y es un buen botón de muestra de lo que se mueve, de la actualidad. Y está claro lo que constituía este año el tema de referencia para estas conversaciones, al que tarde o temprano se acaba llegando, y que le sirve no sólo a uno mismo para contrastar, preguntar, comentar…, sino también al taxista, que como he podido comprobar, también quiere comentar, contrastar, argumentar, y también desahogarse. Casi seguro que carrera tras carrera…, pero a mi me sonó todo muy “sentido”, como si les saliera del alma. Y no me puedo quejar de la variedad de la muestra.

El primer día me tocó uno catalán, catalán. Muy agradable e instructiva la conversación, que comenzó diciéndome lo disparatado que había sido el proyecto del primer AVE en España. ¿Cómo se le había ocurrido a los gobernantes sevillanos de aquel momento llevar un AVE a Sevilla, que sólo tiene por debajo a Marruecos…?. Por supuesto, no se me ocurrió decir que yo era sevillano… Pero, a pesar de ello, no digo lo de “agradable” respecto de la conversación en plan irónico. Realmente lo fue, me comentó por ejemplo, con mucho detalle, cómo se había reforzado la base de la Sagrada Familia para evitar problemas con la llegada del AVE a Sants, y al final, ya llegando al MWC, fue cuando surgió el Tema. Su síntesis, cuando ya me bajaba del taxi, fue “como no se haga algo ya, va a ser imparable e insostenible lo que va a suceder a partir de la diada, el 11-Sept., de este año…”

El segundo día supuso un buen contrapunto. Era también catalán, pero hijo de castellanos…, de Salamanca. Ya desde el principio se veía un punto de vista muy diferente ya que me preguntó por eventos en Madrid del tipo del MWC… Le comenté que ahora el más relevante quizás fuera Fitur, ya que el famoso SIMO había decaído mucho. Y cuando le dije que Barcelona tenía un encanto muy adecuado para una exposición internacional, por el mar, el arte … inmediatamente replicó que Madrid también tenía mucho encanto. En fin, por supuesto que lo tiene, así que le conté que acababan de llevarse a cabo las ediciones del Madrid Fashion Week y del ARCO de este año. Ya llegando al recinto del MWC, y tras hablar un poco del tema de referencia, me decía que “cuando queda con sus amigos, prefiere no hablar del tema, para no acabar peleándose …”

Y la tercera muestra fue en el trayecto desde el MWC a Sants para el AVE que me traería a Madrid. En este caso Iba con una compañera, y la mayoría del trayecto iba conversando con ella, pero ya llegando a Sants había unos bloques de pisos en los que llamaba mucho la atención las numerosas banderas autonómicas que colgaban de los balcones… Al comentarlo, el taxista hizo un comentario como diciendo que no había que darle importancia…; que hay “unos cuantos” que siempre están reclamando, quejándose y pidiendo más… Al bajarnos en Sants nos comentó que era sevillano.

Afortunadamente, el AVE, al menos hasta Zaragoza, iba holgado, con lo que se podía descansar un poco, y empezar a recargar tras al Mobile …

Estoy seguro de que todavía hay otras posiciones variadas sobre la cuestión soberanista catalana, pero sin duda estos tres ejemplos cubren el espectro. Y no resulta fácil integrar sus diferentes puntos de vista como para imaginar una solución que pueda contentar a los tres.

Sin embargo, me parece que ese sería el punto de equilibrio en el que se debería de trabajar: procurar integrar las diferentes visiones y sensibilidades, y para ello habría que pensar desde cada lado que en lugar de tensar todavía más lo que puede proceder es propiciar un cierto acercamiento o al menos una actitud abierta para comprender mejor a los otros puntos de vista.

Una especie de “enzima prodigiosa” (que actúa como catalizador en los procesos del metabolismo) o de “fuerza nuclear aunque sea débil” (se debe a la interacción de bosones, y aunque sea significativamente más pequeña que la fuerza nuclear fuerte, que es la que mantiene unidos a protones y neutrones, es también importante para la esencia y la integridad de los átomos) deberá fluir para que todo esto converja, que se genere un mecanismo como con los bosones de Higgs … o puede que sea mucho más fácil... y baste con hablar. Que la enzima o el bosón sea el diálogo, y puede que también se encuentre una fórmula económica válida para todos. Que “la pela sea la pela”, y que lo sea en Barcelona, Salamanca, Madrid o Sevilla.

Y que la enzima sea l’enzim y el bosón sea el bosó.

martes, 4 de marzo de 2014

Probabilidad de ser catalán, geometría parlamentaria & el tren por la vía equivocada

En la sociedad moderna el concepto de “nacionalidad” ha evolucionado sin duda, en este mundo tan globalizado y con las facilidades que ofrece al transporte: los aviones, el AVE, las autovías… y las comunicaciones “on line”.
Por ejemplo, el AVE Barcelona-París es una muestra reciente de agilización en la conexión de estas dos ciudades, en la línea de uno de los ideales europeos de “libre circulación de ciudadanos”.

Al igual que el AVE entre las dos principales ciudades españolas revolucionó hace ya unos años su conexión, que previamente era también privilegiada por avión, el llamado “Puente aéreo”, y a partir de ese momento se reforzaba con un puente a ras de suelo.

Estas conexiones han facilitado que haya madrileños que trabajen en Barcelona y viceversa. Al menos en un porcentaje significativo de su tiempo. Seguro que en muchos casos no tienen muy clara su “nacionalidad”, o si.

Esta evolución en los tipos de transporte ha sido progresiva en las últimas décadas y ha venido propiciando un flujo creciente de ciudadanos entre diversos lugares, por múltiples motivos, siendo el trabajo uno de los esenciales.

Muchos andaluces y extremeños se trasladaron a Cataluña en el pasado relativamente reciente, y tanto ellos como sus hijos se convirtieron en catalanes. Al igual que ahora tantos jóvenes españoles están encontrando su trabajo en Alemania, y en muchos casos se convertirán en alemanes. Se casarán con alemanas o alemanes y tendrán hijos de esa nacionalidad.

Yo, que era sevillano y ahora soy madrileño, tuve primos hermanos catalanes por parte de madre y padre. Una hermana de mi madre y un hermano de mi padre se trasladaron en los sesenta o setenta del siglo pasado a Barcelona y se convirtieron en catalanes. Yo era sevillano, y lo sigo siendo de corazón y nacimiento, pero ahora soy madrileño de residencia. Voto en Madrid, y estoy en el censo de la Comunidad. No voto en Andalucía porque no resido en Andalucía. Aunque lo tendría muy “facilitado” usando el primer AVE de este país.

Y podría haber sido catalán… En dos ocasiones me planteé trasladarme a Barcelona. La primera cuando estudiaba Física y consideré hacer la especialidad de Nuclear. Al final me decanté por Electrónica en Sevilla. Y la segunda cuando tuve una oferta para trabajar en una multinacional ubicada en Barcelona. Al final escogí otra opción ubicada en Madrid.

El destino no ha querido que yo sea catalán, pero lo podría haber sido, al igual que soy ahora madrileño, o de la misma forma que lo han sido mis tíos catalanes o lo son ahora mis primos y primas y sus hijos.

Digamos que respecto a la nacionalidad, al igual que pasa en la Física Cuántica con los electrones en los átomos, según se muestra en el Principio de Incertidumbre, existe una probabilidad de que un ciudadano tenga una determinada nacionalidad en un determinado momento, que por circunstancias diversas podría verse modificada.

En el caso de los electrones se usa el concepto de “orbital” para expresar donde se puede encontrar un electrón según su probabilidad, y cada orbital tiene un nivel de energía diferente.

Con las “nacionalidades internas” pasaría algo similar y en función de donde resida uno (equivalente al orbital) tendría una presión fiscal diferente. Esto se debe a la solidaridad necesaria para equilibrar y articular cualquier estado. Lo mismo pasa a escala europea.

Los catalanes vienen quejándose del expolio a que se ven sometidos por España, por culpa de esta solidaridad… y esta es una de las razones principales por la que ahora han emprendido un desafío independentista.

Si yo hubiera sido catalán se supone que debería también estar muy molesto por este supuesto expolio, pero como soy madrileño …, debería estar “aún más molesto”. Al final resulta, que aunque un catalán tiene un tipo fiscal mayor que la media, no es el más alto a nivel nacional, y por tanto lo del “expolio” parece que se debe más a un cierto victimismo nacionalista que a una realidad.

De hecho, los de mi generación, que hemos vivido la evolución democrática española de los últimos 40 años, recordamos como siempre daba la impresión de que la geometría parlamentaria resultaba especialmente generosa con los partidos nacionalistas, y no en vano, varios partidos “medios” en cuanto a porcentaje de representación plantean la necesidad de modificarla para que las proporción de votos por diputado resulte más equilibrada y/o justa.

Y fruto de esa geometría, era muy habitual que los resultados brindaran casi siempre una magnífica oportunidad a los líderes catalanes para negociar favorablemente en cada legislatura… De alguna forma, parece que el hecho diferencial catalán ya está de facto reconocido y considerado. Salvo que un partido obtenga mayoría absoluta y no se vea “obligado” a negociar para gobernar.

Me temo mucho, que en el improbable e hipotético caso de que el desafío catalán fuera adelante, y en un escenario favorable en el que en un plazo relativamente corto retornaran a Europa, pronto asistiríamos a quejas similares sobre un presunto expolio europeo. (¿cómo sería recibida la troika en Barcelona?).

En fin, los que queremos, apreciamos y admiramos a Cataluña, que creo que somos la gran mayoría de españoles, (y eso indican las encuestas recientes), deberemos encontrar el camino de que quede este tema satisfactoriamente canalizado y nos centremos en construir Europa en lugar de destruir España.

Me parece un poco frívolo que algunos planteen que desde España sólo se plantea el problema catalán desde un punto de vista jurídico, sin tener en cuenta el hecho diferencial catalán… No se puede quitar valor a la defensa del pilar principal de un estado como es su Constitución. Si se pierde de vista o se relativiza y minimiza esa referencia clave y básica, se corre el riesgo de volatilizar el marco consensuado.

Puede ser conveniente y oportuno estar abierto a la evolución, y tras un principio de recuperación de una crisis que nos ha enseñado algunas grietas e ineficiencias, podría buscarse un consenso para ello. Pero hay que tener muy claro que cuando algunos hablan de la conveniencia de mover ficha y hacer propuestas, para evitar un choque trenes, resulta que el tren que va por una vía equivocada es el que viene planteando el desafío. Ese es el tren que no va por la vía que debería y que está generando una situación de riesgo. Si vuelve a la vía adecuada, con claridad, entonces España debería dedicar energía para encontrar ese nuevo consenso para mejorar la integración … y la geometría.