lunes, 21 de abril de 2014
Burbuja .Cat … y la Europa de las Regiones
Después de la experiencia catalana, in situ, me parecía también oportuna una visión desde fuera, desde Europa. Y primero, desde la Europa potencialmente afín…
Quizás Lombardia en Italia puede representar uno de los casos más comparables. La industrial Milán, como referente económico de Italia, como contraste con una Roma, mucho más burocrática y política. La “Roma ladrona” que también roba al laborioso norte lombardo (idéntico discurso el de la Liga Norte, que cada 11 de Septiembre se planta como colegas en Catalunya, para reivindicar la “Europa de las Regiones”).
Ya ha aparecido en algunos artículos la cuestión catalana como un conflicto Norte-Sur. Laboriosidad frente a subsidio. Dos culturas diferentes difícilmente compatibles. La primera no puede evitar percibir como un "lastre" al Sur, que le necesitaría para sobrevivir...
Sin embargo, también se percibe desde el Sur un permanente victimismo del Norte que presenta su contribución a la solidaridad como un expolio, y por otro lado es innegable que percibe otros beneficios... (Olimpiadas, Estatuto, 151, “Eventos varios ...”, Negociaciones cuando la mayoría no es absoluta, …).
Por ello, tras mi reciente “Experiencia Catalana” (ver anterior post) no pude evitar un rápido chequeo por Milán.
Y ya para empezar diré que “no tiene nada que ver”. Habría que estar más y empaparse de la situación lombarda para entenderlo bien, pero “yo he visto ninguna bandera lombarda”, ni me ha llegado la más mínima referencia de que los milaneses no quieran ser italianos. Bien al revés, se percibe en todo momento que allí está parte esencial del “meollo político italiano” con el Sr. Belusconi apareciendo casi más que Renzi en las noticias, periódicos, “media” en general…
En mi anterior post debí mencionar que las banderas en las calles catalanas demuestran una sociedad que está hirviendo, sometida a una presión nacionalista importante, para reivindicar a tope a la España que les roba. Aquí hay una clara Burbuja.Cat , que no hay en Milán, o en Lombardía, o en el Norte de Italia.
Y las burbujas ya se sabe el peligro que tienen… Como con la burbuja.com en la que las bondades de la incipiente era tecnológica cegó a muchos, como ahora lo hacen los nacionalistas con el engaño a su propio pueblo sobre las presuntas bondades de una independencia (que van y no sólo se inventan que les mantendría en Europa, sino que se atreven a polemizar con Bruselas…, “burbuja alucinógena”), al igual que han estado abusando del argumento del presunto expolio para crear un ambiente antiespañol.
Para que en este caso la Burbuja.Cat tenga un final feliz, ahora habrá que trabajar desde dentro y fuera de la burbuja, en el contexto de la Europa de las Naciones (la legal).
Milán estaba llena de niños italianos que estaban de excursión, en la Scala, en el Palazzo Sforcesco , en el Duomo, que seguro que ven a la ciudad como otra joya más de la magnífica Italia. Con sus monumentos, sus equipos de futbol, su industria …
Al igual que debería pasar, y espero que pase y siga pasando, con los niños españoles que visitan la Sagrada Familia o el Camp Nou (quiero decir que lo vean como español –además de catalán-, no como italiano…, pero si como Europeo).
Al final, el objetivo sería que los niños españoles que fueran a Milán, o los italianos que vinieran a Barcelona, sintieran que están visitando una parte común, europea, de alguna forma “propia”. La idea es sumar, integrarse, compartir, crecer.
Pensar en una Burbuja.EUR
Experiencia catalana, (legalidad virtual y reencuentro)
Después del MWC me quedé con ganas de MÁS Barcelona... Y allí me planté y en las ramblas me colé.
La idea era tener una experiencia catalana para palpar mejor el ambiente, la cuestión y poder tener un feeling sobre cómo podría evolucionar o si se podría reconducir y/o solucionar.
¿Basta ahora con una mejora en financiación?. Si la desafección se debe realmente al presunto expolio, sin duda podría ser, pero tengo la impresión de que convendría tener más amplitud de miras y buscar no sólo un mejor encaje económico sino también revisar el encaje cultural y sentimental, tan dañado -puede que tanto desde dentro como desde fuera-.
Hay que poner en valor, dentro y fuera de Cataluña, las canciones de Serrat ("nací en el Mediterráneo..."), la Olimpiada española de Barcelona, el SuperBarça de Guardiola, la capitalidad mundial de la tecnología durante el MWC, el puente aéreo, los clásicos...
Igual se piensan los catalanes catalanistas que en España no se les quiere o que sólo se piensa en Cataluña para expoliarla. Por eso vendría bien que vieran que no es así. Que vieran que se la considera una parte importante y querida.
Paseando por la Barceloneta, con el hotel "vela" al fondo, pensaba en que una consulta apropiada debería de ser a todo el pueblo español, y si el 60 % quiere que Cataluña sea independiente, y el 60% de los catalanes también lo quiere entonces "pues vale".
Pero si la mayoría del pueblo español no lo ve, y piensa en España como es y como está configurada ahora, entonces de lo que se trataría sería de revisar el encaje "con cariño".
En el museo marítimo de Drassenes me impresionó la Galera de Juan de Austria en Lepanto. Un tesoro español que ahora es propiedad de la Generalitat...(el ejercito la donó). Una razón, un detalle más, aunque sea simbólico, para pensar en clave de Integración mucho más que de Separación.
Y seguro que mirando con detenimiento así aparecen muchísimos ejemplos del nivel de desarrollo común de la historia, de la esencia. Manteniendo identidades, pero compartiendo camino.
Cataluña ya está en Europa sin que tenga que inventar ninguna legalidad virtual, al borde del precipicio de un tejado draconiano de Gaudí. Que busque también por su lado, con voluntad real de diálogo, una mejora en el tejido español y España deberá responder con la generosidad de otras ocasiones y demostrar, una vez MAS, que quiere a Cataluña.
Como ya hicieron, los sucesivos presidentes democráticos. Suarez devolviendo la autonomía –por el artículo 151-, Felipe González con las Olimpiadas del 92, Aznar negociando con Pujol… (y hablando catalán en la intimidad), y Zapatero, bueno, siendo del Barça, y abriendo la caja de Pandora con su frívolo planteamiento del nuevo Estatuto. Rajoy, por su parte, no se puede quedar sólo en la mención durante el debate a “la feina ben feta”.
Negociese pensant a Espanya i Catalunya ¡!, pero respetando la legalidad y teniendo en cuenta lo que se ha vivido en común. Mucho de ello bueno, para ambas partes.
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