lunes, 21 de abril de 2014

Experiencia catalana, (legalidad virtual y reencuentro)



Después del MWC me quedé con ganas de MÁS Barcelona... Y allí me planté y en las ramblas me colé.

La idea era tener una experiencia catalana para palpar mejor el ambiente, la cuestión y poder tener un feeling sobre cómo podría evolucionar o si se podría reconducir y/o solucionar.

¿Basta ahora con una mejora en financiación?. Si la desafección se debe realmente al presunto expolio, sin duda podría ser, pero tengo la impresión de que convendría tener más amplitud de miras y buscar no sólo un mejor encaje económico sino también revisar el encaje cultural y sentimental, tan dañado -puede que tanto desde dentro como desde fuera-.

Hay que poner en valor, dentro y fuera de Cataluña, las canciones de Serrat ("nací en el Mediterráneo..."), la Olimpiada española de Barcelona, el SuperBarça de Guardiola, la capitalidad mundial de la tecnología durante el MWC, el puente aéreo, los clásicos...

Igual se piensan los catalanes catalanistas que en España no se les quiere o que sólo se piensa en Cataluña para expoliarla. Por eso vendría bien que vieran que no es así. Que vieran que se la considera una parte importante y querida.

Paseando por la Barceloneta, con el hotel "vela" al fondo, pensaba en que una consulta apropiada debería de ser a todo el pueblo español, y si el 60 % quiere que Cataluña sea independiente, y el 60% de los catalanes también lo quiere entonces "pues vale".

Pero si la mayoría del pueblo español no lo ve, y piensa en España como es y como está configurada ahora, entonces de lo que se trataría sería de revisar el encaje "con cariño".

En el museo marítimo de Drassenes me impresionó la Galera de Juan de Austria en Lepanto. Un tesoro español que ahora es propiedad de la Generalitat...(el ejercito la donó). Una razón, un detalle más, aunque sea simbólico, para pensar en clave de Integración mucho más que de Separación.

Y seguro que mirando con detenimiento así aparecen muchísimos ejemplos del nivel de desarrollo común de la historia, de la esencia. Manteniendo identidades, pero compartiendo camino.

Cataluña ya está en Europa sin que tenga que inventar ninguna legalidad virtual, al borde del precipicio de un tejado draconiano de Gaudí. Que busque también por su lado, con voluntad real de diálogo, una mejora en el tejido español y España deberá responder con la generosidad de otras ocasiones y demostrar, una vez MAS, que quiere a Cataluña.

Como ya hicieron, los sucesivos presidentes democráticos. Suarez devolviendo la autonomía –por el artículo 151-, Felipe González con las Olimpiadas del 92, Aznar negociando con Pujol… (y hablando catalán en la intimidad), y Zapatero, bueno, siendo del Barça, y abriendo la caja de Pandora con su frívolo planteamiento del nuevo Estatuto. Rajoy, por su parte, no se puede quedar sólo en la mención durante el debate a “la feina ben feta”.

Negociese pensant a Espanya i Catalunya ¡!, pero respetando la legalidad y teniendo en cuenta lo que se ha vivido en común. Mucho de ello bueno, para ambas partes.

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